Adelanto del nuevo libro del Dr. Luis Costa
Bonino
En esta página hacemos un adelanto del nuevo libro de Marketing Político del Dr.
Luis Costa Bonino. Aquí presentamos fragmentos de los dos primeros capítulos: el que trata del
estudio del electorado y el que desarrolla los temas relativos a la construcción
del mensaje de campaña. Está presentado en formato html, tema por tema, en
varias páginas.
Capítulo Segundo: el Mensaje de
Campaña.
LA SELECCIÓN DE LOS TEMAS DE CAMPAÑA.
Hemos dicho que para seleccionar los temas de campaña debemos tomar en cuenta la
identidad de nuestro partido, las fortalezas de nuestro candidato y las demandas
de los electores. Si construimos el mensaje de la campaña sobre la base de estos
tres factores nuestra campaña será creíble, atractiva y eficaz para conseguir
votos. Tenemos que saber que este mensaje será un concepto complejo, con
múltiples componentes. Una especie de gran mosaico, con innumerables piezas,
pero que en conjunto mostrarán un cuadro reconocible, simple y atractivo. Este
gran mosaico del mensaje de campaña estará formado por ideas, argumentos y
propuestas, pero también por imágenes y actitudes del candidato y de los
miembros del partido que sustenta esta candidatura.
El mensaje de campaña es como una flecha que se dirige con mucha fuerza
directamente al blanco, este blanco son los electores que queremos que voten por
nosotros. Por eso muchas veces llamamos a los segmentos del electorado que
queremos alcanzar con nuestro mensaje, “blancos” prioritarios o “targets” en la
terminología inglesa. Si seguimos un poco más lejos con la metáfora de la flecha,
tenemos que saber que este “mensaje-flecha”, para que penetre en el blanco debe
tener una punta muy afilada. En un mensaje de campaña esta punta afilada es un
concepto único, el concepto más “vendedor” de la campaña, el mejor de todos los
argumentos. Esta punta de la flecha, el mensaje central de la campaña es lo que
llamamos concepto-eje. Si utilizamos argumentos demasiado complejos, o varios
argumentos como conceptos eje, la flecha pierde su punta y no es capaz de
penetrar el blanco. Por razones básicas de comunicación un concepto simple entra
con mucho más facilidad en la percepción y en la memoria de la gente que muchos
argumentos complejos, por mejores que sean. Por eso acostumbra decirse,
exagerando un poco, que más vale un buen argumento que diez mejores.
Cuando construimos el mensaje de una campaña electoral debemos construir
entonces la punta de la flecha. Una estructura de mensajes que tenga un concepto
primordial único y simple en la punta y progresivamente, hacia abajo, conceptos
cada vez más complejos, pero que sean absolutamente coherentes con el resto del
mensaje hasta cerrarse con una base más ancha compuesta por la ideología y la
identidad tradicional del partido. A esta punta de flecha, que tiene un vértice
y se abre en un ángulo agudo hasta cerrarse en una base, le hemos llamado
también pirámide argumental. Flecha o pirámide, ambas ideas describen una
estructura conceptual similar. Esta estructura tiene como punta el concepto eje,
se convierte en un slogan, se abre en dos o tres temas centrales de campaña,
continúa abriéndose en temas, argumentos y propuestas complementarias, sigue con
una síntesis de programa, un programa de gobierno y todo el conjunto se sustenta
en una base ancha de la ideología que le da respaldo permanente al partido o
movimiento que lleva adelante la campaña.
La punta de la flecha: el concepto-eje
La definición del concepto-eje es la decisión más importante que tenemos que
tomar cuando diseñamos nuestra estrategia de campaña y seleccionamos nuestro
mensaje. El concepto eje es, como decíamos antes, el argumento esencial por el
cual postulamos que los electores deben votarnos a nosotros y no a nuestro
adversario.
El concepto eje es la condensación, en una única idea, de la mejor ventaja
comparativa que ofrece nuestra opción política frente a las demás. Por eso esta
idea esencial debe tener una calificación muy alta en varias dimensiones. Debe
prometer de manera creíble aquellos valores o metas o conquistas que el gobierno
anterior no quiso o no pudo hacer, debe ser un concepto diferenciador, debe
identificarse y empaparse con el anhelo generalizado y las demandas esenciales
del electorado, debe apoyarse en alguno de los puntos fuertes del candidato para
que sea creíble, debe ser consistente con la identidad del partido, para que sea
realizable.
La mejor manera de ponerse a la búsqueda de un concepto eje, es pedir al
candidato y a cada miembro del equipo de campaña que dé un único argumento por
el cual los electores deberían votarnos. Los estudios de opinión ya nos han
informado sobre cuáles son los puntos centrales que dominan el ánimo de los
electores y sobre qué puntos se va a definir la elección. El concepto eje, sin
embargo, es una idea poderosa que está en el corazón y en la cabeza de la gente
y que nosotros debemos descubrir. De alguna manera quines conocen el desarrollo
de la vida política del lugar ya lo pueden anticipar, porque lo esencial se
visualiza rápido y el concepto eje circula entre quienes encabezan un proyecto
político. Sólo hay que hacerlo explícito y traducirlo en dos o tres palabras
sencillas.
Sobre el concepto eje se construye el Slogan. El Slogan de la campaña es
el concepto eje dicho de manera eufónica, con impacto, de manera publicitaria,
si quiere verse así. Para que un slogan sea efectivo debe ser corto y poderoso.
Debe decir lo esencial, debe definir el concepto eje en una palabra y es
extremadamente importante que se asocie siempre con una emoción. Es el argumento
esencial del concepto eje, dicho de manera emocional y sonora. Puede ser “Un
Sentimiento Nacional” como en el caso de Hugo Chávez o “Désirs d’Avenir”, para
Ségolène Royal, pero siempre deben unir la palabra que alude a la promesa
central del proyecto político, sea una política nacionalista o una promesa de
utopía y de un futuro mejor, con una palabra emocional; sentimiento o deseo, en
los ejemplos que mencionamos.
El slogan no es simplemente una frase atractiva, o una combinación de palabras
de uso frecuente en política. Los slogans de confección tienen resultados
fatales. Hay que hacer slogans de medida, que sean el concepto eje dicho de
manera fuerte, emotiva y clara.