Adelanto del nuevo libro del Dr. Luis Costa
Bonino
En esta página hacemos un adelanto del nuevo libro de Marketing Político del Dr.
Luis Costa Bonino. Aquí presentamos fragmentos de los dos primeros capítulos: el que trata del
estudio del electorado y el que desarrolla los temas relativos a la construcción
del mensaje de campaña. Está presentado en formato html, tema por tema, en
varias páginas.
Capítulo Segundo: el Mensaje de
Campaña.
De la selección al manejo de los temas en una campaña.
Seleccionar bien los temas no quiere decir necesariamente manejar bien los temas
en una campaña. El manejo de los temas depende de otros factores. Los
principales: la campaña debe adueñarse del tema. Cuando se nombra ese tema todos
deben recordar a nuestro partido. La campaña debe también generar una
personalización de los temas en el candidato. Cuando se nombran nuestros temas
todos deben recordar a nuestro candidato. Por último, los temas deben abordarse
por los sentimientos del elector. Un tema puede ser objetivamente muy importante
para una sociedad, pero si no puede salir de su encierro de racionalidad, nunca
llegará a ser un tema de impacto en la campaña.
Además de ser relevantes para los electores y de ser adecuados para el candidato
y para el partido, los buenos mensajes de campaña deben ser simples y, sobre
todo, deben ser pocos. Este es un requisito comunicacional. Más vale un buen
argumento que diez mejores, decía alguien. Así es. En comunicación, muchas veces,
lo que suma resta.
Identidad y simplificación creciente son las variables que hacen que toda tarea
de construcción de un mensaje de campaña tome la forma de una pirámide. En la
base, ancha, la identidad y la ideología del partido, las cuales tienen
contenidos densos y complejos. En el plano inmediato superior, el programa, que
debe nutrirse de la ideología, la identidad y las mitologías partidarias.
Después, más simplificada, una síntesis de él. Más arriba los temas principales,
tres o cuatro como máximo. Por último el concepto eje. La propuesta entera
condensada en una palabra. El Cambio para Fox en el 2000, la Unión para
Mitterrand en 1988, el Trabajo para Toledo en el 2001. En la punta de la
pirámide, en el vértice, el slogan, que es el concepto eje en tres o cuatro
palabras, bien dichas, eufónicas, con impacto.
Cuando tenemos un buen mensaje, adaptado al deseo de los electores, basado en la
identidad de nuestro partido y en los puntos fuertes reconocidos de nuestro
candidato, que puede compararse favorablemente con los mensajes de nuestros
adversarios, tenemos que comunicarlo. La buena comunicación del mensaje tiene
que ver con otros factores estratégicos, como son el buen conocimiento de las
peculiaridades de los grupos objetivo a quienes va dirigido, un buen plan de
medios y un adecuado manejo de los tiempos. Hemos analizado estos factores en
otra parte, baste decir aquí que este mensaje debe ser coherente en todas sus
formas y repetitivo.
Las campañas son cortas, los recursos limitados, el electorado numeroso y
heterogéneo. Si intentamos comunicar muchos conceptos, no vamos a comunicar
ninguno. Por eso debemos hacer siempre variaciones de la misma melodía. No
podemos hablarle en los mismos términos a empresarios del sector informático que
a agricultores de comunidades rurales. Sin embargo el mensaje debe ser el mismo.
Todo lo que se dice y lo que no se dice, lo que se argumenta y lo que se muestra
por lenguaje no verbal o por imágenes, por lo que el candidato sugiere o
representa, toda esta comunicación explícita o implícita debe apuntar hacia un
solo lugar, que es el mensaje de la campaña.
Ese mensaje debe ser repetido incansablemente a lo largo de la campaña, para que,
el día de la elección, hasta el último elector tenga por lo menos una razón,
simple y clara, de porqué esta votando a nuestro candidato.
El mensaje de campaña, del argumento a la imagen.
Es sabido que la política es un universo de percepciones. Lo que la gente
percibe es lo que genera consecuencias políticas, más allá de las verdades
históricas. La imagen es la percepción. Por ese motivo la imagen tiene un peso
muy grande en el mensaje político. Ese factor y no otro ha generado el
nacimiento y el éxito de los asesores de imagen en la vida política, y
especialmente electoral, de los países. Sin embargo quienes piensen que existe
una imagen política intrínsecamente buena, que puede ser obtenida por una
asesoría, al igual que quienes piensen que los buenos temas de campaña son
únicamente los que aparecen al tope de las encuestas, como asuntos de interés de
los electores, están irremediablemente perdidos.
La imagen buena de un candidato es aquella que ratifica por medios perceptivos
el mensaje general de la campaña. Sólo después de tener un mensaje de campaña
definido, inserto en una estrategia, podemos hacer el trabajo necesario en la
imagen del candidato y del partido, para que esté perfectamente alineada con el
mensaje que se ha seleccionado. Cuando un mensaje es coherente en todas sus
partes, genera confianza, es atractivo y, en definitiva, hace que los electores
voten por nosotros.
Un mensaje es bueno cuando se sustenta en la identidad del partido, cuando se
apoya en los puntos fuertes del candidato, cuando es pertinente para la vida y
los sentimientos de los electores, cuando es coherente, desde su componente
programático hasta sus componentes de imagen y sus connotaciones perceptivas,
cuando es simple y cuando es repetido suficientemente a lo largo de toda la
campaña.
Los buenos mensajes de campaña trascienden generalmente los diagnósticos
económicos o sociales. Son un pacto de confianza. Deben decir más de quiénes son
el candidato y el partido, o de cuáles son los sentimientos de una sociedad, que
de cómo son las fórmulas o mecanismos económicos o administrativos para resolver
problemas coyunturales o estructurales de un país. Estos temas, que son vitales
para el éxito de un gobierno, no son factores de seducción cuando son servidos
crudos en una campaña electoral. Al final de la campaña, el candidato es el
mensaje, y el mejor mensaje electoral es aquel que, el día de la elección,
genera más identificación e inspira más confianza.