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La Campaña Presidencial de Francia 2017
Nuestro apoyo estratégico al candidato Emmanuel Macron.

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Dr. Luis Costa Bonino                                                        Fotografía: Alfonso Costa


 

EL PROCESO ELECTORAL DE FRANCIA DE 2017


Esta página presenta textos, entrevistas y artículos sobre el proceso electoral francés de 2017. Las elecciones presidenciales de abril y mayo y las elecciones legislativas de junio. Un elemento central organizador de la página, es nuestra participación en el proceso, especialmente nuestra colaboración en las líneas de estrategia electoral del candidato, y hoy Presidente de Francia, Emmanuel Macron.
 

Los textos que aquí se presentan tienen el propósito de comentar, dar testimonio y también analizar el proceso electoral y sus consecuencias sobre el nuevo gobierno y la forma de ejercicio del poder de la Presidencia Emmanuel Macron. No pasará inadvertido, por un lado, el compromiso con una opción política, con la renovación generacional y de prácticas políticas que ha significado el camino y la llegada al primer plano en Francia, Europa y el Mundo de un nuevo y muy joven líder político. Tampoco pasará inadvertida cierta perspectiva crítica a la llegada de un grupo cerrado al Elysée y al gobierno. Planteamos al mismo tiempo la novedad, la renovación del personal político y parlamentario, pero también las amenazas de un ejercicio del poder demasiado centralizado, de una representación política debilitada por el proceso de selección de candidatos en formato “casting”.
 

Es un hábito, bastante peligroso para la democracia, atribuir la perfección a todo proceso exitoso. La vertiginosa ascensión al poder de Emmanuel Macron, ratificada por una elección legislativa donde obtuvo una mayoría aplastante, oculta una peligrosísima tasa de abstención y un gran debilitamiento del Parlamento frente a la figura presidencial.
 

La mejor parte de la historia es que la elección de Emmanuel Macron significó un freno abrupto al crecimiento de los movimientos neofascistas, al racismo y a la xenofobia, a la moda eurofóbica, al rechazo a los valores filosóficos y políticos de la democracia liberal.
Los artículos de prensa que aquí se reproducen, muestran en algún caso el clima que rodeó el proceso político y electoral francés. Ciertos detalles de la campaña de Emmanuel Macron, y crónicas de hechos vinculados al conjunto del proceso electoral.
 

En lo que hace a las elecciones legislativas, fueron publicadas dos notas a partir de una entrevista que me hicieron para el diario La Tercera de Chile. La edición, bastante restrictiva de la entrevista original, me llevó a publicar la entrevista entera, sin edición, en esta página, especialmente porque incluye lo más importante que la edición dejó de lado, que es lo que llamo el síndrome de “Les Coulisses d’une Victoire”, la historia oficial que contiene el documental de la campaña difundido en Netflix.

 

Fotografía: Luis Costa Bonino

 


Mi participación en la campaña de Emmanuel Macron.


En el mes de noviembre de 2016 me encontré en la “Mairie de París” con uno de los principales colaboradores de la Alcaldesa de París, Anne Hidalgo. Esta persona, de quien en principio no divulgaré su nombre, es el mejor amigo de Emmanuel Macron. Lo ayudó a entrar a Sciences-Po París y a la ENA. Fue su primer amigo cuando, muy joven, Emmanuel Macron se fue de la casa de sus padres en Amiens, a vivir con su abuela a París.
 

En esa reunión, el entonces consejero de la Alcaldesa de París me pidió que trabajara en la campaña de Emmanuel Macron. “No sabemos si tendremos diez o doce puntos de intención de voto –me dijo-, pero si llegamos a veinte por ciento, pasamos a la segunda vuelta y ganamos”.
 

No me llamó la atención la aparentemente engañosa facilidad con la que esta persona planteaba las cosas, sino la evidencia de que los hechos estaban ocurriendo de una manera en la política francesa, que el poder estaba ahí, esperando a que alguien estirara la mano y lo recogiera. Recordé la frase de De Gaulle: “Cuando yo llegué, el poder no había que tomarlo, había que juntarlo”.
 

Dije que sí, que me interesaba mucho participar en esta campaña. Confesé que mi interés no era tanto de que llegara a la Presidencia Emmanuel Macron, como el hecho de que no llegara Marine Le Pen y el Front National. La política francesa ya era tan previsible entonces, que no parecía haber duda de que el Front National estaría presente en la Segunda Vuelta.
 

Pedí que mi trabajo no estuviera asociado al equipo político o al núcleo central de la campaña, a los chicos de “Les coulisses d’une Victoire”. Esos equipos son siempre estructuras perfectas para expulsar consultores externos. Quedamos en que nuestro amigo común con Macron y yo, haríamos una suerte de consejo estratégico personal al Candidato.
Empezamos a trabajar y presentábamos, regularmente, dos o tres informes por semana, que Macron utilizaba como insumo estratégico de campaña. Vi que la campaña de Macron tenía mucha organización, y sobre todo recursos. Rápidamente percibí también que el equipo íntimo de Macron, tenía buena formación, la que todo alumno o ex - alumno de Sciences-Po París tiene, pero al mismo tiempo una carencia muy grande de experiencia y de conocimiento de las lógicas estratégicas de una campaña electoral.
 

Cuando empezó a desarrollarse nuestro trabajo observé otro elemento esencial para la campaña y para el futuro de Emmanuel Macron: este hombre tenía una suerte sorprendente. Todos los astros parecían alinearse anunciando su victoria. La elección primaria del centro y la derecha, que todo el mundo suponía que se iba a adjudicar el favorito en las encuestas Alain Juppé, la ganó François Fillon. En el ajedrez de la competencia entre partidos y sectores, Los Republicanos abandonaron el centro y se replegaron en su ala más a la derecha. Emmanuel Macron se vería inmensamente favorecido con esta novedad inesperada. Le dejaba el control del centro político a él, y el anclaje de Fillon sobre el borde más a la derecha de la derecha liberal, comprimía a Marine Le Pen, le condicionaba muy fuertemente su estrategia y le impedía crecer demasiado.
 

Curiosamente, nadie parecía percibir en el equipo de Macron la suerte sorprendente que habían tenido. Expliqué que si hubiera ganado Alain Juppé hubiéramos tenido al adversario en la puerta, compitiendo por exactamente el mismo electorado que nosotros, y que no nos iba a dar espacio para desarrollarnos y crecer.
 

El papel fundamental estratégico que tuvo François Fillon para la victoria de Emmanuel Macron, sin embargo, nunca fue comprendido. Desde la izquierda y desde los propios sectores de En Marche! una vez herido Fillon por el affaire del empleo de su esposa Penelope, continuaron con la tarea de demolición de su figura política. Esa actividad equivalía a dinamitar el dique que impedía que el Front National inundara la sociedad.

Felizmente para Emmanuel Macron y para Francia, François Fillon resistió, con una voluntad y una entereza admirables. No se hundió, creció aunque mínimamente, y conservó un 20% de electores, que fueron vitales para que Marine Le Pen se estancara y finalmente Macron ganara la elección.
 

La suerte se confirmó también en la primaria socialista. El a priori favorito Manuel Valls perdió frente a Benoît Hamon. Los partidos adversarios de Macron parecían tener, todos, el mismo comportamiento. Expulsaban los candidatos más centristas, se comprimían en los extremos y dejaba un enorme espacio de centro para que lo llenara el único que podía hacerlo: Emmanuel Macron.
 

La campaña siguió con el viento en popa de la suerte. Había una especie de piloto automático que repetía siempre la misma fórmula a un costo inmenso. Se hacían grandes mitines, muy bien organizados, donde Emmanuel Macron presentaba, en discursos vigorosos, sus propuestas de políticas públicas incluidas en su libro “Révolution: mon combat pour la France”.
 

En momentos tempranos de la campaña, y en un contexto de sorprendente suerte y bonanza electoral, En Marche! y Emmanuel Macron siguieron creciendo. Le anuncié al candidato, con mucho tiempo de antelación, que ese formato simple y hasta entonces efectivo, debería cambiar a partir de marzo, y orientarse a una forma más emocional de campaña. Los electores que empezaban a activarse entonces, no eran sociólogos ni filósofos. Eran electores poco informados y poco interesados en política, que iban a ser más sensibles a contenidos emocionales poderosos que a contenidos racionales, políticos y argumentales.
 

El principio que ha matado tantas campañas: “para qué cambiar lo que hasta ahora ha funcionado bien”, siguió aplicándose. Ya entrado marzo empezaron a sentirse los efectos negativos. Jean-Luc Mélenchon empezaba a ser la revelación de la campaña, Marine Le Pen crecía. Los “dueños de la emoción” ganaban día a día los espacios nuevos.
 

Algunas semanas después el problema ya no era que los adversarios crecieran, el problema más grave era que la campaña de Macron caía. Como siempre, las caídas en las encuestas despiertan a todo el mundo, especialmente al candidato. En ese momento presenté un informe muy fuerte, especialmente poco simpático con el grupo de ayudantes del candidato, el personal de “Les Coulisses d’une Victoire”, donde decía que si no se instrumentaban mis propuestas de introducir contenidos más emocionales íbamos a perder.

En ese punto, ya a principios de abril, el propio candidato retomó mis consejos y me pidió una formulación más precisa de esos contenidos emocionales. También me pidió conceptos y textos poderosos emocionalmente para su discurso de cierre en el acto final de Bercy. El tono general de la campaña tuvo un cambio, o más bien una modulación mejor adaptada a los electores de finales de campaña. La tendencia a la caída se revirtió y hubo, en el momento más crítico de la campaña, en los últimos días, una corta pero clara curva ascendente de la intención de voto. El día de la primera vuelta, el 23 de abril, Emmanuel Macron llegó primero, con un poco más de dos puntos de ventaja sobre la candidata presidencial del Front National, Marine Le Pen. La misma noche de la elección, François Fillon, con una actitud en extremo valiente, respaldó explícitamente a Emmanuel Macron para la segunda vuelta, levantando un muro infranqueable para el Front National.
 

En la segunda vuelta hubo otro punto crítico. Los dos primeros días de la campaña entre dos vueltas habían sido particularmente desajustados y negativos. El punto culminante fue una visita a la fábrica Whirlpool en conflicto en Amiens, de donde Emmanuel Macron es originario. Su confrontación directa con los obreros y la presencia de Marine Le Pen en el mismo lugar, tuvo efectos inmediatos y fuertemente negativos para la campaña. En dos días de la campaña entre dos vueltas ya había perdido más de cinco puntos de intención de voto. Lo que se quiere mostrar como acierto y éxito de liderazgo del candidato en el documental “Les Coulisses d’une Victoire”, fue en realidad un error gigantesco de campaña.
 

El mismo día presenté al candidato y al equipo un informe muy crudo, para llamar la atención de que otros errores de esa dimensión comprometerían gravemente la campaña y que podían generar la catástrofe política de que ganara Marine Le Pen. El tono de mi informe fue extremadamente duro. Me generó la enemistad de varias personas del equipo de campaña, pero estos errores no volvieron a repetirse en el resto de la campaña. El punto último, decisivo, fue el debate final. Aquí Emmanuel Macron se condujo de una manera brillante, en un debate extremadamente violento y sucio, donde Marine Le Pen quiso voltear el tablero de la campaña. Emmanuel Macron, obligado a entrar en ese terreno sucio, también fue muy fuerte y muy confrontativo, aunque sin perder jamás la calma. Mejor muy fuerte que muy débil o rehuir la confrontación. Al terminar el debate, la suerte de la campaña y de la elección ya estaba echada.
 

Mi participación en la campaña de Emmanuel Macron fue de respaldo estratégico. El timón lo tenía el candidato, pero mi función esencial y el efecto fundamental que tuvo mi trabajo, fue generar los golpes de timón necesarios cuando la campaña iba a estrellarse por errores de conocimiento o de cálculo. Más allá de aportar una estructura inicial de estrategia de campaña, esos puntos clave estuvieron ubicados principalmente al final de la campaña de la primera vuelta, y al principio de la campaña para la segunda vuelta. Los errores de campaña no formarán, por supuesto, por grandes que hayan sido, parte de la historia oficial de la elección. Tampoco lo han sido los apoyos políticos vitales que Emmanuel Macron recibió de un puñado de ex - ministros socialistas, ni el camino balizado que le ofreció el Presidente François Hollande a Emmanuel Macron para que llegara sin dificultades al poder. Sin duda tampoco lo será el apoyo estratégico de un extranjero, aunque perteneciera también a Sciences-Po París, que fue el factor común de todos y cada uno de quienes intervinieron conceptualmente en esta campaña. Mi motivación fundamental fue colaborar para que el destino y la historia política de Francia no fuera deshonrada por un proyecto autoritario, racista y xenófobo como el del Front National. Confío en que Emmanuel Macron será un gran Presidente, para bien de Francia, de Europa y del Mundo. Cumplo con dar testimonio de lo que viví y pude aportar a la campaña.

Dr. Luis Costa Bonino

 


ENTREVISTA LA TERCERA (Versión completa, no editada)

Preguntas:

¿Cómo ve el panorama para Macron en estas elecciones legislativas?


Veo que tiene todas las ventajas y todas las posibilidades de lograr una mayoría sólida de gobierno. Un contenido central de la Quinta República, esa suerte de Monarquía Republicana tan francesa, es permitir manejar siempre los tiempos políticos en beneficio de la estabilidad y del buen ejercicio del Poder.


Tener la elección legislativa un mes después de la elección presidencial, hace que la nueva conformación de la Asamblea Nacional se genere en el período más seductor de la Luna de Miel con el Presidente. Todo el mundo ha visto, en tres semanas de Emmanuel Macron como Presidente de Francia, una inmensa ofensiva de seducción de su parte hacia Francia, hacia Europa y hacia el Mundo. En pleno rol de Soberano, de Monarca Presidencial, Macron recibió a Putin en Versalles, manejó a su antojo el encuentro, le ganó a Trump en su propio terreno, estableció un sólido vínculo político y personal con Angela Merkel.

Ya en las primeras dos semanas había ganado más respetabilidad y consideración internacional que sus predecesores Nicolas Sarkozy y François Hollande. En pocos días se formó una imagen política extremadamente atractiva, usando como modelo negativo a Donald Trump, en un diálogo de imágenes donde disponía de todas las ventajas.

Renovación generacional, liderazgo, responsabilidad frente al mundo, renacimiento de Europa, identificación con los valores universales de la historia de Francia, todo lo acumuló rápidamente en esta luna de miel política. Todos estos activos están hoy al servicio de un buen resultado en las elecciones legislativas.


François Mitterrand decía que era poco verosímil que el pueblo francés le diera la confianza en un momento al Presidente, para después negársela al mes siguiente. Con el desborde de encanto personal y político de las últimas semanas, parece más inverosímil todavía que esto pudiera llegar a ocurrir.


¿Qué pasa si Macron no obtiene una mayoría parlamentaria?
 

Más allá de las bajas posibilidades de que esto ocurra, aún en la hipótesis difícil de que su partido, aun siendo tan nuevo, pueda perder la elección de junio, hay que ver que una eventual cohabitación, es decir una mayoría y un gobierno perteneciente a otro partido, sería la menos compleja de toda la historia de la Quinta República.
 

La primera cohabitación, de los años ochenta, un Presidente de izquierda, François Mitterrand, y un Primer Ministro de la derecha liberal, Jacques Chirac, fue una gran novedad por ser la primera, y sobre todo por ser una contradicción de términos ideológicos.
 

La peculiaridad política central de Emmanuel Macron es no ser ni de izquierda ni de derecha. O dicho de otra manera, ser muy cercano a la derecha liberal y a la izquierda democrática. Él se define como liberal de izquierda o liberal social. Si gana un partido que no sea el propio, será Los Republicanos, de la derecha liberal, es decir la misma tendencia del actual Primer Ministro Édouard Philippe. En los hechos, una eventual e improbable cohabitación, prácticamente no se notaría.
 

Emmanuel Macron, por otra parte, y es una de las novedades de su identidad política, es una suerte de Modelo para la Teoría de las Coaliciones, de lo que puede ser un Partido con máxima capacidad de formar coaliciones y conectividad ideológica amplia tanto hacia su derecha como hacia su izquierda. En Marche! O como se llama hoy République en Marche! es el modelo perfecto de Partido facilitador de coaliciones. Es casi imposible imaginarse hoy la République en Marche! fuera de una coalición de Gobierno en Francia.

Foto Luis Costa Bonino


¿Cómo ve el grupo de personas que compiten por el partido de Macron en las legislativas? ¿Cree que es una renovación de la política francesa?
 

El perfil de los candidatos de la République en Marche! ha sido una de las mayores novedades de la vida política francesa reciente. Pero sobre todo ha sido novedad su proceso de selección y será una gran novedad el vínculo de estos diputados con el Presidente.
 

En principio los candidatos de la République En Marche! No surgen de una trayectoria política, surgen de un casting. Se ha comunicado con mucho énfasis que la mayoría de los candidatos a la elección legislativa de la République en Marche proviene de la “Sociedad Civil”. Esta idea políticamente muy correcta, que puede ser presentada como una forma de representación superior a la representación política, quiere decir simplemente que esos representantes le responderán al Presidente, fuente de todo poder para ellos y no al electorado de su circunscripción ni menos a todo el pueblo francés. El famoso “No olvides quién te hizo Rey”, será, en este caso, “no olvides quién te hizo diputado”.
 

Uno puede pensar que las funciones tradicionales de los diputados: representación, legislación y control, puedan verse debilitados, en quienes representan en realidad, al Presidente, y no a su electorado o a una circunscripción. No existen lealtades con sus representados, o lealtades políticas o ideológicas con su partido. Existe una lealtad única y exclusiva con el Presidente.
 

Hay un fenómeno en “La République en Marche”, que yo le llamo síndrome de “Les coulisses d’une Victoire” el documental que se difunde en Netflix. Este documental no dice cómo fue la campaña, sino que hace una suerte de política ficción, que genera un mito fundacional para el Partido. El mito fundacional que construye este documental es que Macron no le debe nada a nadie, ni a partidos, ni a políticos, ni a estrategas, ni a nadie. Sólo aparece ahí un pequeño grupito de ayudantes, a quienes Macron les dice cómo deben ser las cosas y cómo es la política. No aparecen nunca sus apoyos políticos, ni Manuel Valls, Ni Ségolène Royal, ni Marisol Touraine. Sólo aparece François Bayrou para decir, en una cámara oculta, que él está ahí solo para ayudar y que no pide nada. Esta grabación le sirvió para subordinar al partido Modem, de Bayrou en su negociación hacia la elección legislativa. El documental “Les coulisses d’une Victoire” es una suerte de Constitución no escrita, audiovisual, de su poder centralizado.
 

El problema de los candidatos de la République en Marche es que no son políticos, la mayoría no son militantes, tienen un desconocimiento muy grande, en general, de la política. Tampoco tienen un conocimiento importante de sus circunscripciones, ni vínculos con su electorado. La campaña de todos ellos, incluso la de quienes trabajan conmigo, es unir su imagen a la de Emmanuel Macron. Si hay algo inesperado en las elecciones, puede provenir de la inexperiencia política de los candidatos de La République en Marche.
 

El fenómeno “Les coulisses d’une Victoire” es por ahora una idea bastante sectaria, poco respetuosa de los aliados políticos, que tiene una tendencia clara a implementar cierto apartheid político entre el “ingroup” de en Marche y el “outgroup”.
 

¿Cómo cree que será el escenario para el Partido Socialista y el Partido de Los Republicanos? ¿Cree que puedan tener buenos resultados?
 

El Partido Socialista está destruido, las referencias importantes socialistas que apoyan a Macron, ex ministros y colegas de gabinete con Hollande, están segregados y mal vistos por el círculo “coulisses d’une Victoire”. Aunque igual compiten con la denominación “Majorité Présidentielle”. Los socialistas propiamente dichos están en una crisis sin salida. Seguramente van a tener un porcentaje de votación de un solo dígito.
 

Los Republicanos, después de su larga travesía del desierto con François Fillon, están más fuertes, a pesar de que la designación como Primer Ministro de un heredo Alain Juppé como Édouard Philippe, intentó quebrar también la derecha liberal, aunque seguramente con menos éxito. Al día de hoy, la pelea principal de la elección legislativa parece ser LREM contra LR.
 

¿Cómo ve las candidaturas de Le Pen y Mélenchon?
 

El Front National tiene un voto muy inelástico. No más de un 20%. Pero las últimas elecciones dejaron algunas heridas importantes. Se fue Marion Le Pen, la sobrina de Marine. La alianza con Nicolas Dupont-Aignan fue efímera y muy vapuleada. En la segunda vuelta siempre sufrirán la maldición electoral de los extremos, por lo que no alcanzarán una representación legislativa proporcional a su electorado.
 

Jean-Luc Mélenchon cometió muchos errores entre la primera y la segunda vuelta. Tuvo una actitud soberbia, al creerse dueño de los siete millones de votos que obtuvo el 23 de abril, y tuvo una actitud que fue percibida como muy antidemocrática y antirrepublicana al rehusar optar entre Macron y Le Pen. Al iniciar la campaña de las elecciones legislativas, se peleó con sus ex -socios comunistas. Creo que también está condenado a un porcentaje de un dígito, o en el entorno de los diez puntos. No habrá una gran sorpresa favorable para él.
 

Dr. Luis Costa Bonino
 

 


Asesor de los candidatos de La República en Marcha: “El Presidente Macron puede lograr una mayoría sólida”

Luis Costa Bonino señala que tener las legislativas un mes después de las elecciones presidenciales "hace que la nueva conformación de la Asamblea Nacional se genere en el período más seductor de la luna de miel con el Presidente".
 

¿Cómo analiza el panorama para Macron en las elecciones legislativas?

Veo que tiene todas las ventajas y todas las posibilidades de lograr una mayoría sólida de gobierno. Tener la elección legislativa un mes después de la elección presidencial, hace que la nueva conformación de la Asamblea Nacional se genere en el período más seductor de la luna de miel con el Presidente. Todo el mundo ha visto, en tres semanas de Macron como Presidente, una inmensa ofensiva de seducción de su parte hacia Francia, hacia Europa y el mundo.

¿Qué pasa si Macron no obtiene mayoría?

Más allá de las bajas posibilidades de que esto ocurra, hay que ver que una eventual cohabitación, es decir una mayoría y un gobierno perteneciente a otro partido, sería la menos compleja de toda la historia de la Quinta República. La peculiaridad política central de Macron es no ser ni de izquierda ni de derecha. O dicho de otra manera, ser muy cercano a la derecha liberal y a la izquierda democrática. El se define como liberal de izquierda o liberal social. Si gana un partido que no sea el propio, serán Los Republicanos, de la derecha liberal, es decir la misma tendencia del actual primer ministro, Édouard Philippe. En los hechos, una eventual e improbable cohabitación, prácticamente no se notaría.

¿Cómo ve a los postulantes por el partido de Macron?

En principio los candidatos de La República en Marcha no surgen por una trayectoria política, surgen de un casting. Se ha comunicado con mucho énfasis que la mayoría de los candidatos a la elección legislativa de LRM proviene de la “sociedad civil”. Esta idea políticamente muy correcta, que puede ser presentada como una forma de representación superior a la representación política, quiere decir simplemente que esos representantes le responderán al Presidente.

¿Qué tan duro será el golpe para los partidos tradicionales en las elecciones legislativas?

El Partido Socialista está destruido, las referencias importantes socialistas que apoyan a Macron, están segregados y mal vistos por el círculo aunque igual compiten con la denominación “mayoría presidencial”. Los socialistas propiamente dichos están en una crisis sin salida. Seguramente van a tener un porcentaje de votación de un solo dígito. Los Republicanos, después de su larga travesía del desierto con François Fillon, están más fuertes. Al día de hoy, la pelea principal de la elección legislativa parece ser LRM contra Los Republicanos.

 


El 'argentino' que asesoró a Emmanuel Macron

Por Pilar González Jáuregui

Luis Costa Bonino es uruguayo pero empezó sus estudios de grado en Argentina. Su gran experiencia profesional lo llevaron a ser asesor estratégico personal, fuera del equipo político de Emmanuel Macron, en la última elección presidencial de Francia.

Luis Costa Bonino es uruguayo pero por cuestiones personales debió instalarse en Argentina, donde empezó sus estudios de grado. Su gran experiencia profesional en distintos países como Paraguay, Perú y Brasil, entre otros, lo llevaron a ser asesor estratégico personal, fuera del equipo político de Emmanuel Macron, en la última elección presidencial de Francia.

Costa Bonino explica que la campaña de Macron tenía una sobredosis de argumentos y racionalidad. Al final de la misma era necesario dar un giro emocional, para seducir a los electores poco interesados en la política, que no iban a tomar su decisión de voto por una lógica hiperargumental e hiperpolitizada. "Macron instrumentó muchos de los contenidos que propuse. Esa apuesta final a la emoción torció su trayectoria descendente", explica el consultor. "En la última semana de la campaña hubo una tendencia corta, pero claramente ascendente, que le permitió llegar 1ro, adelante de Marine Le Pen".

Macron, líder de En Marche!, obtuvo el 23,86% en 1ra vuelta y se consagró en el balotaje como el nuevo Presidente, donde consiguió el 66,1% frente al 33,9% de Marine Le Pen. De esta forma, con sus apenas 39 años se convirtió en el jefe de Estado más joven de la V República.

El nuevo presidente tiene una difícil tarea. Los ataque terroristas que sufre Francia y su permanencia en la Unión Europea son algunos de los principales ejes que el Presidente deberá abordar. "Los principales desafíos a los que se enfrenta Macron son, en principio, hacer que su adhesión a Europa se refleje en buenas noticias económicas para los trabajadores franceses. Tiene el inmenso desafío de tener una política eficaz de seguridad, que su Fuerza Tarea Anti Daesh sea eficiente. Pero, antes que nada creo que su mayor éxito sería administrar bien un consenso político amplio", explica el consultor.

"Emmanuel Macron fue Ministro de Economía, el ministro estrella de François Hollande. Un técnico brillante, joven y de muy buena imagen. Él tuvo muchos recursos para hacer su campaña y una gran determinación, que lo llevaron a destacarse en un contexto donde nadie era novedad", explica el consultor, sobre la capacidad que tuvo el nuevo presidente de Francia para convertirse en una alternativa electoral.

Costa Bonino señala la diferencia esencial entre las campañas electorales argentinas y francesas. La dimensión de las argentinas es enormemente más grande y costosa. Además, el peso de la emoción es también muchísimo más grande en las campañas argentinas. "En Francia las campañas pueden pasar casi desapercibidas. No se ven en la TV, no hay gigantografías, no hay afiches de calle. Todo en un formato racional y frío", agrega.

El hecho de haber vivido tantos años en Argentina y haber comenzado su formación profesional en el país, le aportaron una mirada distinta sobre la política. “Haber estudiado en Argentina me dio un manejo muy profundo de las realidades políticas, diversas lecturas, capacidad de indagar en las diferentes capas de las lógicas políticas, mucho más allá de lo aparente.

Hay gente formada en grandes y famosas universidades del mundo, que muestran una cierta inocencia con respecto de la vida política en general. Se muestran demasiado confiados en lo aparente”, cuenta Costa Bonino. "En ciencias sociales los profesionales argentinos tienen mucha fama y reconocimiento", cierra el consultor.

 


Ex asesor de AMLO en 2012, estratega del triunfo del francés Macron

Nota de La Jornada de San Luis. México. 23 de mayo de 2017.

Quienes buscan reproducir en México la estrategia de Emmanuel Macron en Francia, podrían voltear hacia uno de los asesores que ayudaron al triunfo del personaje de 39 años que hoy preside el país galo, Luis Costa Bonino, quien apoyó a Andrés Manuel López Obrador en 2012; aunque Costa Bonino dejó la campaña del tabasqueño luego de la polémica generada tras la divulgación de un audio en el que se le habría escuchado decir que necesitaban conseguir “seis millones de dólares para ganar la Presidencia de México”, durante una cena con empresarios a la que asistió, supuestamente por órdenes de AMLO, junto al cineasta Luis Mandoki.

El sitio de noticias Urgente 24 dio a conocer que Luis Costa Bonino se desempeñó como asesor estratégico personal, fuera del equipo político de Emmanuel Macron, en la pasada elección en Francia. Costa Bonino explicó que se le dio un giro emocional a la campaña “para seducir a los electores poco interesados en la política, que no iban a tomar su decisión de voto por una lógica hiperargumental e hiperpolitizada”, lo cual llevó a Macron a convertirse en el jefe de Estado más joven de ese país.

Costa Bonino es director de LCB- Marketing y fue asesor de José Mujica, Ollanta Humala, Lula da Silva y candidatos del Frente Jujeño en Argentina, por esta razón la publicación destacó la diferencia que hace el consultor político entre las elecciones en Argentina y en Francia: “La dimensión de las argentinas es enormemente más grande y costosa. Además, el peso de la emoción es también muchísimo más grande en las campañas argentinas. En Francia las campañas pueden pasar casi desapercibidas. No se ven en la TV, no hay gigantografías, no hay afiches de calle. Todo en un formato racional y frío”.

En la página de internet de la empresa LCB- Marketing se encuentran testimonios acerca de la participación de su consultoría en las distintas campañas electorales donde han participado en América latina, África y Europa. A través de su cuenta de Twitter Luis Costa Bonino confirma que estuvo involucrado en el reciente triunfo de Macron y que colaboró junto al mejor amigo del ahora presidente francés.


 

Paté de Campaña

Nota publicada en la revista peruana "Caretas" el jueves 4 de mayo de 2017

Segunda vuelta de la elección presidencial: domingo 7 de mayo

Muchos esperan, yo me incluyo, que esta elección no salga con un domingo siete. Esta expresión, en muchos países, y con variantes, expresa la idea de una sorpresa muy desagradable. La sorpresa desagradable, tan temida, sería el triunfo del Front National y de Marine Le Pen, el movimiento ya de más de cuatro décadas, que nació con una naturaleza fascista que a pesar de muchos esfuerzos, no ha logrado cambiar. Muchos confían, y yo también me incluyo, en que el joven candidato liberal, de 39 años, liberal de izquierda o liberal social como se define él, Emmanuel Macron, pueda conjurar esta amenaza y ganar con cierta amplitud la instancia final de la elección presidencial. Todo indicaría que así debe ser.

La misma noche del 23 de abril, al conocerse la proyección de los resultados, que ubicaban a Macron en primer lugar con más de dos puntos adelante, prácticamente todos los principales líderes, de izquierda y de derecha republicana, se pronunciaron por apoyar a Emmanuel Macron en la segunda vuelta. Esta primera impresión de “todos contra Le Pen” se fue matizando, sin embargo, con el paso de las horas.

El camino sinuoso de los “Insumisos”

Jean-Luc Mélenchon, líder del Movimiento Francia Insumisa, de insospechables credenciales antifascistas hasta entonces, en 2002 había promovido con gran decisión el voto anti Front National en beneficio de Jacques Chirac, comenzó a dar señales ambiguas. Primero se rehusó a pronunciarse sobre la elección, argumentando que había que esperar los resultados oficiales. Él fue el único que no aceptó la proyección preliminar. Pero después que ya los resultados finales habían llegado, dijo que no tenía mandato para pronunciarse y que haría una consulta interna para evaluar la opinión de sus votantes. Finalmente con o sin consulta, se negó a dar una consigna de voto, o a decir cuál iba a ser su voto.

Estos juegos oblicuos, que en el centro y en la izquierda no tardaron en nombrarse como traición a los valores republicanos, empezaron a enturbiar el mapa de la segunda vuelta. La intención de voto de Marine Le Pen, que antes no subía de los treinta puntos, llegó a los cuarenta. Marine Le Pen, viendo esta oportunidad inesperada, empezó a tratar de seducir al electorado de Mélenchon, sobre la base de incuestionables similitudes entre sus programas.

En este punto, muchos votantes relevantes de Mélenchon no soportaron la afrenta de ser confundidos con fascistas muy poco disimulados como los del Front National. Primero el Partido Comunista, y luego muchos Universitarios de gran prestigio que habían votado en la primera vuelta con Mélenchon, dijeron basta y expresaron su apoyo explícito a Emmanuel Macron, para cerrar el camino de la Presidencia a Marine Le Pen. Hoy, ya hecha la consulta popular en redes, se ha visto que más o menos un tercio de los “insumisos” votarán por Macron, mientras que otro tercio votará en banco y otro tercio se abstendrá. Una rara izquierda, sin embargo cada vez más frecuente, que no distingue un liberal de un fascista.

El Front National, el fascismo de la rosa azul

El Front National es un movimiento fascista. Pero no “fascista” como un insulto banal y devaluado, sino fascista como categoría histórica y política. Uno de los fundadores de este movimiento, junto con Jean-Marie Le Pen, padre de la actual candidata Marine Le Pen, fue Léon Gaultier, quien combatió en la segunda guerra mundial como Untersturmführer de las Waffen SS.

La dura tarea de Marine Le Pen ha sido volver respetable y borrar el pasado de un movimiento con los peores antecedentes políticos posibles. Para esta campaña cambió el fuego bleu-blanc-rouge tradicional del Front National, por una imagen menos incendiaria. Una rosa azul. Tratando de mostrar una integración poco verosímil al conjunto de los partidos democráticos. Parodiando la rosa roja socialista, trató de presentar como una simple elección de colores, lo que en realidad era una elección entre democracia y autoritarismo.

Escenificando un parricidio político, muy familiar para lectores peruanos, Marine Le Pen renegó públicamente de su padre y del pasado del Front National. Una pelea mortal y judicial padre-hija, poco creíble y poco creída en la mayoría de la sociedad francesa. Cada tanto, sin embargo, el fantasma indeseado de Papá Jean-Marie, se aparece en los momentos más inoportunos, como ocurrió la semana pasada, cuando dijo que el homenaje al policía muerto en el atentado de Champs Elysées, había sido “más homosexual que policial”.

Más allá de sus problemas electorales, Marine Le Pen ha hecho una buena campaña, especialmente en redes sociales, donde su campaña ha sido incomparablemente mejor que la de su adversario Emmanuel Macron. Ella ha tenido una acción en redes sociales verdaderamente profesional, solamente comparable a la que tuvo Jean-Luc Mélenchon. Tiene un ejército de cuentas en Twitter que golpea a Macron desde la mañana hasta la noche. Este punto fuerte ha hecho a los jóvenes muy sensibles a su mensaje antisistema. Los jóvenes sin embargo, en Francia, son el 10% del padrón, de los cuales vota menos de la mitad, por lo que constituyen una cantera limitada de no más del 5% del cuerpo electoral.

Una carta fuerte a su favor fue su alianza con el gaullista de derecha Nicolas Dupont-Aignan, quien había obtenido más de un millón y medio de votos en la primera vuelta. Marine Le Pen anunció que, en caso de ganar, él sería su Primer Ministro. Este apoyo le sirvió, entre otras cosas, para seguir haciendo su campaña desde el Gaullismo y no desde el Front National.

Los últimos días de campaña han derivado en el surrealismo. Ayer Marine Le Pen leyó el mismo discurso, palabra por palabra, que había dicho algunas semanas antes el candidato François Fillon. Al consultor que lo hizo habría que darle un premio por la hazaña inédita de vender un mismo discurso a dos candidatos presidenciales diferentes, en un mismo proceso electoral.

La campaña de Emmanuel Macron: el hiperprofesionalismo ingenuo

He trabajado desde el mes de diciembre de 2016 en la campaña de Emmanuel Macron, esta circunstancia me hace a la vez fácil y complejo escribir sobre ella. La campaña tiene la reputación de ser una campaña de altísima factura técnica, que la es, y de una inmensa efectividad, que no tiene. Es una campaña muy elitista y cerrada, centrada en un grupo pequeño salido del Instituto de Estudios Políticos de París, el muy tradicional Sciences-Po París. El lugar precisamente donde hice mi doctorado, y donde estudiaron los Presidentes Georges Pompidou, Francois Mitterrand y Jacques Chirac entre otros, a los que se sumará el propio Emmanuel Macron si gana el domingo.

En Francia todo el mundo sabe quién hace qué. La tarea de los consultores es pública y nadie la esconde. La campaña de Emmanuel Macron se ha centrado en su programa y en argumentos y más argumentos. Los jóvenes Sciences-Po París son intelectuales muy estructurados, pero con mucha ingenuidad para las artes generalmente oscuras de la política. En las campañas son bienvenidos los argumentos políticos y el programa, hasta que ya no lo son más. Eso pasó a partir del mes de marzo. La campaña de Macron empezó a debilitarse y perdió su dinamismo, mis consejos de añadirle emoción a la campaña y quitarle texto político eran resistidos por el núcleo central de comando. Cuando el declive comenzó a ser evidente, el propio Emmanuel Macron le devolvió poder a mis consejos. En la última semana hubo un viraje “emocional” y la campaña levantó. Lo justo para que Emmanuel Macron llegara en primer lugar.

La semana inicial de la campaña entre las dos vueltas empezó mal. Eufóricos con el triunfo de la víspera, Macron salió al terreno con el mismo espíritu con el que un barrabrava va a quitarle la bandera a la barrabrava contraria. Se encontró cara a cara en una fábrica de Amiens en conflicto con su adversaria Marine Le Pen, quien se tomaba selfies sonrientes con los obreros, mientras lo increpaban a él. Un desastre completo hecho sin ninguna necesidad. Por pura irresponsabilidad. Una actitud suicida. En ese momento envié al candidato unas pautas estrictas y duras para no exponerse y volar por encima de las turbulencias del debate partidario y de los conflictos sociales. Hasta ahora se han cumplido. La caída en intención de voto de los enfrentamientos “barrabrava” se compensaron. De todas maneras hoy la intención de voto está en un 60% - 40% a favor de Macron. Parece holgado, pero habiendo hecho bien toda la campaña esta relación estaría tal vez en un 70-30.

Dr. Luis Costa Bonino*

Actualización: El autor considera que Macron estuvo "brillante" en el debate del miércoles 3 de mayo y cree que "consolidó su posición ganadora" para el domingo.







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