La Campaña de Tierra...
Descentralización y contacto directo para ganar la elección
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Lo más conocido y visible de nuestro trabajo profesional es lo que usualmente se
llama “campaña de aire”, es decir, la parte de la campaña electoral que se apoya
en los medios de difusión, prensa, radio y televisión. Esa actividad es la que
tiene más fama, más notoriedad y un perfil público más alto.
El éxito de una campaña electoral, sin embargo, se basa en un equilibrio
eficiente entre campaña de aire y campaña de tierra. Llamamos campaña de tierra
a la que se hace recorriendo el terreno de campaña: pueblos, barrios, calles,
visitas casa por casa, contacto cara a cara entre el candidato o partido y el
elector persona.
Para el éxito de una campaña electoral es esencial contar con una buena campaña
de aire y una buena campaña de tierra. Las dos son imprescindibles para ganar
una elección. Es comparable a la importancia estratégica que tienen, en un
escenario de guerra, en un ejército, las fuerzas de aire y las fuerzas de tierra.
Las fuerzas de aire solas no pueden ganar una guerra. Necesitan de la infantería
para ocupar efectivamente los espacios. Por el contrario las fuerzas de tierra
solas, sin el apoyo de la aviación, se enfrentan a una resistencia demoledora.
De la misma manera, la publicidad en medios masivos “ablanda” a los electores,
los motiva, les da una opinión favorable de los candidatos que se promueven en
televisión o radio, pero para llegar al voto efectivo de esas personas hay que
administrar el voto, consolidarlo, hacer de la intención de voto, voto real.
Pasar de la simple simpatía a una boleta puesta en una urna. Eso es lo que se
hace con el contacto cara a cara. La campaña de tierra es la que pone en acción
a los electores. La campaña de tierra es una campaña de movilización.
Parte de nuestro trabajo es capacitar a los equipos de campaña en las mejores
técnicas para llevar adelante una perfecta campaña de tierra. Queremos dejar
aquí, de todas maneras, algunos consejos prácticos para cuidar la administración
del voto y la movilización.
Una buena campaña de tierra necesita de tres componentes básicos: organización,
descentralización y contacto directo. La organización sirve para dar un máximo
de eficiencia a la tarea de campaña. La descentralización multiplica la eficacia
del trabajo, el contacto directo es el procedimiento de comunicación y de
persuasión entre el candidato o partido y los electores.
Técnicas
básicas para una buena campaña de tierra.
Un buen planteo de trabajo de tierra genera una organización piramidal. En el
vértice, el candidato, hacia abajo ramificaciones cada vez más finas. Un
responsable por zona, por debajo de él un responsable de barrio, hasta llegar a
un responsable de cada manzana en cada barrio.
Nuestra empresa orienta el trabajo de tierra con recursos sofisticados de
mapping electoral, pero si no se dispone de estas herramientas es bueno trabajar
con el programa Google Earth, que es un mapa digital de la tierra, gratuito,
accesible a todo aquel que tenga una computadora y una conexión a Internet. Allí,
desde una foto satelital se puede ver cada casa y cada edificio de pueblos y
ciudades. Hay que imprimir las fotos de barrios y manzanas y adjudicar a cada
uno su territorio de responsabilidad. Cada responsable de barrio y de manzana
debe construir informes, sobre esas fotos, localizando los electores, por casa o
edificio y clasificándolos en cuatro opciones 1) electores seguros propios, 2)
electores cercanos a nosotros, 3) electores cercanos al adversario y 4)
electores seguros del adversario. Por último, es vital que cada responsable de
manzana pueda dar información de contacto de esas personas, teléfono (con el
auxilio de la guía telefónica), dirección postal y correo electrónico si fuera
posible.
Con esa información se le hará llegar, a cada segmento de electores, información
diferenciada y de alto impacto, a través de tres vectores de comunicación
principales: mailing postal y electrónico, canvassing (visitas casa por casa) y
telemarketing (contacto directo telefónico). Algunas de estas técnicas,
principalmente el canvassing, permiten obtener datos de los electores al mismo
tiempo que les hacemos llegar nuestro mensaje de campaña de manera directa, cara
a cara.
La descentralización de la campaña de tierra. Una campaña en cada
barrio.
Una buena campaña de tierra jerarquiza los responsables barriales. Cada
dirigente barrial, responsable de un sector de la ciudad, debe llevar a cabo su
propia campaña, con un perfil de cierta diferenciación. Debe tener un mensaje
con una bandera propia del barrio, una reivindicación vecinal, un objetivo
inmediato y localizado. Para construir su campaña barrial, cada dirigente local
debe tener en cuenta los siguientes puntos.
1) Tenga una carpeta o archivo en papel. Guarde en ese lugar su lista de
contactos, nombres, direcciones. Archive ahí también los informes sobre cada uno
de los contactos con los electores. Esa carpeta debe estar respaldada por un
archivo similar en la computadora.
2) Tenga otra carpeta, en papel o en la computadora, con una lista de los
recursos humanos de los cuales dispone. Toda la gente que, en mayor o menor
medida, está dispuesta a colaborar o hacer algo en beneficio de la campaña debe
estar ahí. Todos los datos de contacto deben estar disponibles y actualizados.
3) Déle identidad a su subcampaña. Usted apoya al CandidatoXX, pero déle un
nombre propio a su actividad barrial, basado en una tradición del lugar o en la
bandera que agita ese movimiento barrial. La gente apoya más fácilmente a lo que
se muestra más cercano e identificado con su vida cotidiana.
4) Tenga un espacio privilegiado para las mujeres y los jóvenes. Genere
actividades de interés en su local para ambas categorías. Ellos serán el grueso
de sus activistas.
5) Haga un plan de contacto directo para llegar a todos los habitantes de su
barrio. Eso incluye mailing, es decir cartas personales a cada uno de los
electores del lugar, mailing electrónico, un mensaje por correo electrónico a
todas las direcciones que tengamos del barrio, llamadas telefónicas con un
mensaje corto y preciso a los vecinos. Visitas casa por casa, donde se dan
materiales, mensaje y se evalúa el grado de cercanía del elector con nuestro
movimiento y candidato.
Los objetivos de la campaña de tierra: comunicación, persuasión,
movilización.
La campaña de tierra sirve en principio para comunicar el mensaje de la campaña,
directamente, cara a cara. Esa comunicación es muy efectiva, sobre todo cuando
la hace el candidato en persona. El elector, ya sensibilizado por una buena
campaña de aire, en los medios de difusión, termina de convencerse por la
argumentación directa de nuestro candidato o de nuestros dirigentes.
La campaña de aire y la campaña de tierra generan un efecto de pinza que decide
al elector a votar por nosotros. Cuando eso sucede, el paso siguiente es
asegurar su movilización el día de la elección. Quienes manifiestan su
inclinación a votar por nosotros deben ser registrados en nuestras carpetas y el
día de la elección, temprano, los vamos a buscar para llevarlos a votar.
En muchos países está prohibido llevar a las personas a votar. De todas maneras
una campaña efectiva puede ser todo menos inocente. Toda buena campaña, como
todo buen competidor, debe asumir el desafío de jugar al borde del reglamento.
Nuestra tarea es ganar elecciones. Para eso utilizamos todas las herramientas
que tenemos a disposición. Una parte del trabajo consiste en realizar spots de
televisión que seducen y emocionan, otra parte es identificar al elector,
convencerlo y movilizarlo el día de la elección. Una campaña es un mecanismo con
muchas piezas. La Victoria y nuestro prestigio profesional nos exigen que todas
estén en su lugar y que funcionen a la perfección.
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