Perú...
Esta página es un Blog de campaña realizado por el Dr. Luis
Costa Bonino.

La incontinencia verbal de Chávez, pone a Alan García en el sillón presidencial
En una elección con un conteo de votos desesperadamente lento, los peruanos
estaban llenos de incógnitas. La claridad, sin embargo empieza a ganar el Perú,
no precisamente por obra de la ONPE, el organismo electoral, sino por un factor
bastante más lejano, pero también más rotundo. Hugo Chávez, desde Venezuela,
subió el tono de su campaña proselitista a favor de Ollanta Humala y llamó de
ladrón y dedicó otros insultos a Alan García, amenazando incluso con romper
relaciones diplomáticas entre Venezuela y Perú si el candidato del APRA gana la
elección.
Seguramente el propio Alan García no creyó que su manejo táctico de enfrentarse
a Chávez tuviera un eco tan ingenuo e irreflexivo de parte del Presidente
venezolano. El pez por la boca muere. Parece que Hugo Chávez prefiere sacrificar
sus objetivos políticos antes que quedarse callado.
Alan García tenía en sus manos una polaridad que lo favorecía. Podía hacer su
campaña como un plebiscito entre la democracia y el autoritarismo. Ahora tiene
otra polaridad mucho más poderosa: puede convertir la segunda vuelta en un
plebiscito entre él, un peruano, y Chávez un extranjero que las fuerzas
políticas que no pasaron a la segunda vuelta detestan. Con el agregado de
connotaciones excluyentes como la polaridad soberanía nacional – subordinación a
un imperialismo venezolano chavista de barrio.
No hay que ir demasiado lejos en la historia latinoamericana para ver las
letales consecuencias de las intromisiones explícitas extranjeras en las
campañas electorales nacionales. En Argentina es casi un hito histórico la
polaridad Braden o Perón, que llevó a Juan Domingo Perón al poder con la
inesperada facilitación del embajador norteamericano Braden quien hizo campaña
en su contra.
Hugo Chávez le regaló a Alan García un logro que por la torpeza de muchos
sectores políticos peruanos todavía no había conseguido: unificar detrás de su
candidatura en la segunda vuelta a todos los sectores democráticos del Perú.
Mientras tanto, el principal olvidado ha sido Ollanta Humala, quien pensando en
su familia y en Hugo Chávez podría hacer suya aquella famosa frase: Dios,
protégeme de mis amigos, que de mis enemigos prefiero defenderme solo.
Dr. Luis Costa Bonino
28 de abril de 2006
El horror a votar en contra
Ningún proyecto autoritario empieza a ganar en un país mientras que las fuerzas
democráticas no cometan una estupidez lo suficientemente grande. Esta es sin
embargo, la situación que parece comenzar a transitar el conjunto de las fuerzas
políticas democráticas peruanas.
Hace algunos días escribimos:
La campaña de segunda vuelta de Alan García no puede esperar a que termine el
recuento oficial de todos los votos. Tiene que plantear claramente, ya mismo,
sin ambigüedades, las opciones políticas que tomará. Tiene que adelantar la
oferta de integración a su gobierno de figuras como Lourdes Flores o Valentín
Paniagua. Tiene que comprometer recíprocamente su apoyo a Lourdes Flores si la
suerte le fuera adversa y ella resultara ser la candidata que enfrente a Ollanta
Humala. Tiene que pedir y ofrecer apoyos firmes y explícitos en nombre de la
democracia peruana.
Pocos días después Mario Vargas Llosa escribió:
"Para que el Perú no se hunda una vez más en la ciénaga del autoritarismo
militarista que representa Ollanta Humala, no hay otro camino que una alianza
inmediata, de gobierno, sin siquiera esperar los resultados definitivos de la
primera vuelta electoral, entre Alan García y Lourdes Flores y las fuerzas
políticas que los respaldan".
La respuesta sin embargo fue desesperanzadora. Desde el APRA, el diputado Jorge
Del Castillo llamó a estas ideas “falta de realismo político”, su homólogo de la
UN, el Partido de Lourdes Flores, Xavier Barrón, yendo más lejos en su
ignorancia sobre la naturaleza de una segunda vuelta dijo que “descartamos un
acuerdo para ir en contra de un candidato, para nosotros todos los antis son
malos”.
El principio francés de que en la primera vuelta se vota a favor y en la segunda
en contra es una de las ideas más conocidas de técnica electoral. Uno se
pregunta por qué razón los congresistas peruanos impusieron este sistema
electoral si desconocían su lógica, su naturaleza y su razón de ser.
Las tonterías que hacen los políticos, electores y partidos que ignoran este
principio elemental hacen las delicias de totalitarios y fascistoides de todas
las comarcas. Así pasó cuando los socialistas franceses no votaron por Lionel
Jospin en la primera vuelta, esperando para ir a votar a favor de él, en la
segunda vuelta. Lamentablemente no tuvieron a nadie por quien votar a favor,
porque el candidato socialista no pasó a la segunda vuelta. Quien sí pasó fue el
neofascista Jean Marie Le Pen. Los socialistas tuvieron la triste tarea de ir a
votar entonces, con los dientes apretados, por el actual Presidente Jacques
Chirac, en contra de Jean-Marie Le Pen. Por muy positivo que uno sea, en la
segunda vuelta siempre termina votando en contra.
El APRA, y también el resto de las fuerzas democráticas peruanas, pueden estar
haciendo la estupidez imprescindible para que Ollanta Humala imponga su proyecto
autoritario en el Perú. Tomando como virtud la idea de mantenerse solos y
separados a la hora de defender la democracia de su país.
Mario Vargas Llosa insistió en que “lo que debe primar no son las simpatías o
antipatías políticas personales, sino la defensa de la democracia en el Perú...",
pero sólo para recibir el veredicto “científico” de Manuel Saavedra, director y
analista de la encuestadora CPI, quien dijo que los peruanos usualmente rechazan
las alianzas electorales y prefieren que los candidatos enfrenten solos la
elección. Le faltó agregar, parafraseando a Dalí, que “la única diferencia que
percibo entre la primera vuelta y la segunda vuelta es que la primera es primera
y la segunda no”.
El APRA parece querer vender la piel del oso antes de matarlo, quiere maximizar
sus beneficios políticos y no tener compromisos anticipados con otros sectores
partidarios. Es probable que igual gane la elección, pero no es imposible que
Ollanta Humala aproveche esta colección de errores, ignorancias y torpezas de
los sectores democráticos, para fundar otra pesadilla autoritaria en el Perú.
Dr. Luis Costa Bonino
24 de abril de 2006
Cómo debe enfrentar Alan García a Ollanta Humala
Apuntes estratégicos para la segunda vuelta
La segunda vuelta de la elección presidencial en Perú se llevará a cabo el día 4
de junio, entre Alan García y Ollanta Humala. Alan García no debería tener
problemas para ganar ésta elección, siempre y cuando se guíe por los siguientes
principios:
El primer principio es el más obvio en una segunda vuelta. Los votos que le
faltan a Alan García para llegar al 50% ganador no van a votar por Alan García,
van a votar en contra de Ollanta Humala. El sistema francés de elección
presidencial de dos vueltas se basa en la idea de que en la primera vuelta se
vota a favor y en la segunda, en contra. Todo este mecanismo se basa en la
necesidad de proteger al sistema político de candidatos que tengan la hostilidad
de la mayoría absoluta de los electores, aunque hayan logrado una mayoría
relativa de votos a su favor en la primera vuelta.
El corolario de este principio es que Alan García no debe tratar de seducir a
los electores que no votaron por ninguno de los dos finalistas con sus puntos
fuertes absolutos, sino con sus puntos fuertes relativos a su oponente. En otras
palabras, Alan García en la segunda vuelta se debe mostrar como el antirretrato
de los rasgos de Ollanta Humala que los electores más temen o rechazan. Estos
rasgos son, notoriamente, su autoritarismo, su intolerancia, su incapacidad de
diálogo, negociación y compromiso, todos factores componentes de un plano que no
es izquierda-derecha, sino democrático -autoritario.
Alan García debe ocupar de manera resuelta el lado democrático de esta polaridad,
dejando a Ollanta Humala aislado y anclado en el rincón autoritario del universo
político peruano. Los votos que le faltan a Alan García para ganar se ubican, en
su enorme mayoría, en el polo democrático de la sociedad, pero tienen una
heterogeneidad ideológica muy grande. Alan García debe evitar, por todos los
medios, definiciones ideológicas, o terrenos de campaña de naturaleza ideológica.
Su campaña debe ser desideologizada y democrática en todas sus dimensiones.
Alan García tiene mucho camino adelantado, porque su comportamiento de oposición
democrática y responsable al gobierno de Alejandro Toledo le ha dado una fuerte
credibilidad en este plano. Las cosas se le han facilitado también desde un
principio por la actitud, arrogante pero sobre todo autoritaria, de Ollanta
Humala de no buscar alianzas para la segunda vuelta. Probablemente, a medida que
pasen los días, Ollanta Humala reconsiderará esta actitud temeraria, pero
seguramente ya será tarde, porque contrariamente a lo que sucede en la primera
vuelta, los días críticos de la campaña para la segunda vuelta no son lo últimos,
sino los primeros.
La campaña de segunda vuelta de Alan García no puede esperar a que termine el
recuento oficial de todos los votos. Tiene que plantear claramente, ya mismo,
sin ambigüedades, las opciones políticas que tomará. Tiene que adelantar la
oferta de integración a su gobierno de figuras como Lourdes Flores o Valentín
Paniagua. Tiene que comprometer recíprocamente su apoyo a Lourdes Flores si la
suerte le fuera adversa y ella resultara ser la candidata que enfrente a Ollanta
Humala. Tiene que pedir y ofrecer apoyos firmes y explícitos en nombre de la
democracia peruana.
Cuando la campaña de la segunda vuelta entre en calor, y pase el tiempo de las
alianzas y llegue el tiempo de los debates, Alan García tiene que saber que ya
no es el líder del APRA, sino el líder democrático que representa a todos los
sectores de la sociedad peruana. Incluso a aquellos que votaron por Ollanta
Humala, a quienes debe proponer soluciones para sus demandas no desde el
autoritarismo, sino desde la democracia y, por supuesto, debe tener un discurso
inclusivo y sincero para los demás sectores del electorado que no votaron por él.
Alan García debe decir claramente y de manera muy breve, porqué su presidencia
del 2006 no será como su sombría presidencia de 1985. Debe utilizar un único
argumento, el mejor, y pasar el puente con dirección a su mensaje del presente.
Tal vez el mejor argumento sea que el tiempo de su primera presidencia era otro.
Pero no el tiempo de Alan García, evocando errores de su juventud, que fue un
argumento que ya ha utilizado y que me parece débil, sino el tiempo del Perú que
era notoriamente otro. El tiempo económico y el tiempo ideológico que por
entonces tomaba cuenta del país y del continente. Como fue otro el tiempo de la
presidencia de Raúl Alfonsín en Argentina, que tuvo los mismos problemas en los
mismos tiempos.
Ganar la segunda vuelta es una empresa sencilla. No fácil, debe ser sencilla en
su planteo, en sus argumentos y en sus términos. Una segunda vuelta se gana con
comunicación, y el principio esencial de toda buena comunicación es su
simplicidad y el acierto en la selección de las opciones. Una victoria es como
una melodía sencilla que se ejecuta con unas pocas teclas, que hay que saber
tocar en el momento justo.
Dr. Luis Costa Bonino
12 de abril de 2006
Porqué Alan garcía vs. Ollanta Humala?
Análisis de una segunda vuelta poco anunciada
Una semana antes de la elección hacemos este pronóstico. La segunda vuelta de
las elecciones peruanas será entre estos dos candidatos. Las últimas encuestas,
sin embargo, dan un 31% para Ollanta Humala, 26% para Lourdes Flores y 23% para
Alan García.
Qué elementos de análisis pueden retenerse para hacer esta proyección?
Principalmente tres. El primero: los indecisos reales, en esta elección o en
cualquier otra, pero con más razón en el Perú, nunca son menos del 20% de los
electores a una semana de la elección. Las empresas consultoras de opinión
pública, es cierto, dan un número de indecisos cercano a la mitad de esta cifra.
Cualquier persona que conozca de comportamiento electoral sabe, sin embargo, que
no es lo mismo responder a favor de alguien en una encuesta que decidir su voto
por él. Aún a varios meses de una elección, cuando ni la mitad de la gente sabe
por quién va votar, ya el “no sabe no contesta” de las encuestas, asimilado
erróneamente a los indecisos, nunca es mucho mayor que un 10%.
La segunda razón es que los indecisos reales, ese por lo menos 20% de electores
que referí antes, y que decidirá su voto recién en esta semana, tiene un perfil
sociodemográfico muy específico e inclinaciones políticas bastante bien
definidas. Es un electorado muy popular y de baja educación formal. En ese
electorado funcionan muy bien Alan García y Ollanta Humala, pero se desempeña
muy mal Lourdes Flores. Esto no tiene nada que ver, como postulan algunos
analistas, con el supuesto hecho de que Lourdes Flores haga malas campañas en
los últimos días antes de la elección. Lo que sucede es que su electorado
natural es de mayor poder adquisitivo y de mayor educación formal. Ellos deciden
su voto antes, en el principio de la campaña, es por eso que Lourdes Flores
tiene muy buenas encuestas lejos de la elección y cuando éstas se acercan, su
popularidad se debilita.
La tercera razón por la que adelantamos un final Alan García - Ollanta Humala es
que hay todavía un cierto voto vergonzante y oculto, que no aparece en las
encuestas, hacia Alan García. Este candidato es quien tiene, todavía, un rechazo
estructural, crónico, más importante en el electorado peruano. Lourdes Flores es,
por el contrario, una candidata con bajo rechazo. En cuanto a Ollanta Humala es
un candidato nuevo, la revelación de esta elección, y sus partidarios muestran
su apoyo hacia él de una manera muy militante.
Estas circunstancias anticipan un relativo estancamiento, o moderación del
crecimiento de Ollanta Humala, un descenso de Lourdes Flores y un crecimiento
claro de Alan García. Una semana antes de la elección estamos hablando de poco
más de tres puntos de distancia entre Lourdes Flores y Alan García. La
distribución desigual de este 20% de indecisos dará, con facilidad, el resultado
del título. Una segunda vuelta que no debiera resultar tan sorprendente.
Dr. Luis Costa Bonino
31 de marzo de 2006
Caricatura del Dr. Luis Costa Bonino. "El Comercio" de Lima.
Entrevista al Dr. Luis Costa Bonino en "La Tribuna"
Anexo: fragmento de la entrevista realizada por "La Tribuna", el órgano de
prensa oficial del APRA, al Dr. Luis Costa Bonino el día 23 de octubre
de 2005.
4) La Tribuna - Actualmente, fines de octubre, algunas encuestadoras publican a
la candidata Lourdes Flores, en primer lugar con el 30 por ciento, Alan Garcia
aparece segundo con algo menos de 20 por ciento. Son importantes estas cifras a
seis meses de las elecciones, o recién deben tomarse en serio los guarismos
luego de enero del 2006, cuando queden inscritos los candidatos y se inicien los
primeros spots de comunicación masivos y los candidatos hayan fijado sus
principales planteamientos?
LCB - Las encuestas lejos de las elecciones son indicadores que hay que manejar
con mucho cuidado. Deben verse en perspectiva. Como decía Shimon Peres, los
estudios de opinión son como los perfumes, se pueden sentir, olfatear, pero en
ningún caso hay que tragárselos.
La misma característica de los electores que permite diseñar estrategias
efectivas de campaña, da las claves para analizar las encuestas. Lejos de la
elección, los electores que se manifiestan y que tienen su voto ya casi decidido
son únicamente los sectores de más altos ingresos. Mientras que los sectores más
populares deciden su elección y manifiestan sus opciones al final de la campaña.
Por eso en los diferentes países siempre, según los electorados predominantes en
cada partido, hay candidatos que tienen buen desempeño en las encuestas lejos de
la elección y otros que suben rápidamente al final de la campaña. Hay “ganadores
de encuestas” y ganadores de elecciones. Lourdes Flores es una candidata que es
el prototipo de la primera categoría. Es una candidata de muy buena circulación
en estratos acomodados de la sociedad peruana, pero cuando el grueso del pueblo
comienza a decidir su voto generalmente no opta por ella.
Alan García es el modelo, por su base electoral, del segundo tipo. Lejos de la
elección, cuando no está en campaña, no tiene una presencia dominante, pero
cuando su capacidad de candidato entra en juego, y cuando los electores de
extracción popular, que forma el grueso del electorado aprista, se activan, la
fisonomía de las encuestas cambia radicalmente.
Una parte de las tradiciones peruanas de esta década es que Lourdes Flores tenga
buenas encuestas lejos de la elección y que se diga que Alan García no va a
pasar a la segunda vuelta.
5) La Tribuna - Como enfocaría usted una campaña exitosa para Alan García y el
Apra?
LCB - No sería prudente revelar públicamente los detalles de una campaña
ganadora para Alan García y para el APRA. En grueso, sin embargo, puede decirse
que habría que concentrarse en estos próximos meses, de aquí a enero, en crecer
cualitativamente, en los segmentos de líderes de opinión y multiplicadores de
votos, en la dirigencia social y económica, en una consolidación de las
lealtades de los dirigentes grandes, medianos y pequeños del Partido y en el
mejoramiento de sus capacidades a través de un programa compacto de capacitación.
Es importante realzar el perfil del APRA a través de un fortalecimiento de su
identidad histórica. Muchas veces existe la tentación de proponer contenidos
políticos o de campaña, que rompen con la identidad del Partido. Porque son
contenidos que tienen buena prensa, o están de moda. El secreto de los mensajes
atractivos para el electorado es la coherencia y la armonía en los mensajes de
una campaña.
Hay que trabajar para quienes nos quieren, o para los destinatarios de nuestro
mensaje, pero no en función de lo que dicen de nosotros quienes no nos quieren.
No hay que intentar construir un “APRA light”, para ganar la elección, para
ganar el voto de quienes nunca nos votarán, porque no conseguiremos ganar de esa
manera.
El deseo profundo de los peruanos, y de todos los pueblos, es sentirse
orgullosos con su propia identidad. El éxito de Alan García como candidato se
basa, precisamente, en que los peruanos se sienten orgullosos de sí mismos
cuando están cerca de él.
Para ganar la elección hay que construir un mensaje de campaña arraigado en la
identidad aprista, basado en los puntos más fuertes de su candidato presidencial
Alan García y centrado en los problemas que los peruanos perciben como más
urgentes y relevantes. Un mensaje construido de esta manera es sólido y poderoso.
A partir de enero, la campaña debe centrarse en el candidato. En el final de la
campaña los electores eligen personas, no programas ni ideologías. El APRA tiene
el mejor candidato y debe jerarquizarlo al máximo. Debe ser una campaña de
personalización, centrada en el candidato y hacia este objetivo debe
concentrarse su campaña en medios. Un programa simple y poderoso, liderado por
el mejor candidato.
6) La Tribuna - Hay una visión que en el 2001, luego del retorno al pais de Alan
Garcia, y en una campaña de solo dos meses, Alan García al haberse reinsertado
al país, era lo nuevo. Algo asi como un outsider. Y que ahora por el contrario
luego de 4 años ininterrumpidos en el Perú, Alan García por realizar una
oposición leal al gobierno de Toledo, sin ser demagogo ni extremista, ha
propiciado la gobernabilidad del país, y pensando en dicha gobernabilidad futura
también, ha lanzado posiciones como las del Frente Social, esto es que el
gobierno próximo suyo no será con el Apra solamente, sino con otras fuerzas
democráticas de la sociedad civil principalmente, y concertando con otras
fuerzas políticas. Hay la visión que esta posición del Presidente García, ha
debilitado su imagen y con el gran desprestigio actual de la política y los
políticos, serían los causantes de su aparente retraso en las encuestas.
Coincide usted con esta visión y en todo caso, como remontar esta situación?
LCB - La preocupación por darle gobernabilidad a la democracia peruana y la idea
del Frente Social son decisiones políticas que no van a afectar negativamente la
campaña de Alan García. Por el contrario, la segunda vuelta la va a ganar con
comodidad, en parte por esta apertura hacia toda la sociedad peruana y por el
compromiso con la democracia que ha probado tener esta fuerza política en el
actual período de gobierno.
La razón de la intención de voto limitada del presente, se explica por la
estructura del voto aprista, como detallaba antes, y por estar todavía Alan
García fuera de la campaña electoral.
7) La Tribuna - Existe lógica en que un candidato que en dos meses llevo a su
partido del 2 por ciento de la votación, hasta cerca del 48 por ciento (segunda
vuelta del 2001), ahora que se encuentra en menos del 20 por ciento, no pueda
entrar en la segunda vuelta? No hay un sesgo político de algunos analistas
peruanos, de ahora pretender ningunear las posibilidades del presidente García,
cuando todavía no empieza la campaña?
LCB - En febrero del año 2001, todos los periodistas decían, amparados en las
encuestas circulantes, que sobre la elección ya estaba todo dicho, y que la
segunda vuelta sería entre Alejandro Toledo y Lourdes Flores. En aquel entonces
fui entrevistado por la mayoría de los medios de Lima, ahí sostuve que Alan
García estaba destinado a tener un crecimiento muy importante y que tenía tantas
posibilidades como Lourdes Flores o Alejandro Toledo de pasar a la segunda
vuelta. No recuerdo a otro analista que lo haya dicho por entonces.
Si eso era así en el año 2001, es evidente que, para el 2006, Alan García es uno
de los favoritos para ganar la elección. Esto es lo mínimo que cualquier
analista sensato podría decir analizando la política peruana. Si alguien dice
otra cosa es que está haciendo política partidaria con disfraz de periodista.
23 de octubre de 2005
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